La casa de software Articulate mantiene un blog sobre Rapid Learning. Entre los artículos que publican, me ha llamado poderosamente la atención uno que habla acerca de cómo a veces le complicamos la vida al usuario sin ton ni son.
Los pasos que ofrece Tom Kuhlmann para crear cursos que enganchen y no aburran son:
- Hacer que el contenido sea relevante para el día a día del alumno.
- Realizar preguntas que los guíen a través del contenido.
- Crear cursos que imiten la interacción con el mundo real.
- Suavizar el curso introduciendo actividades con gente real y no solo contra la plataforma o contra software.
- No sobrecargar el curso.
En este último punto se quema bastante, ya que viene a decir que la mayoría del e-learning que se hace es basura porque el contenido no es relevante para el alumno.
En líneas generales estoy bastante de acuerdo con esta afirmación (y con el resto del artículo). En muchas ocasiones cuidamos más las formas que el fondo, y complicamos algunos cursos sin necesidad.
El artículo completo lo podéis leer aquí